Paula Ferreira, HCSCJ
Siempre me preguntaba sobre lo que era ser voluntario y si tenía sentido, pero, desde que lo probé, puedo deciros que es una experiencia que te da vida y te transforma.
Que es: es una manera de ser solidario, de forma desinteresada, libre, gratuita, responsable en el que dedicas tu tiempo en actividades en beneficio de quien lo necesite.
Requiere: Tener ganas, poner lo mejor de ti mismo al servicio de los demás, acompañando a la persona con respeto, profesionalidad, cercanía, de forma integral, respetando su dignidad y potenciando sus capacidades.
Se centra: en la persona. Dar valor alguien porque vale la pena, porque ser distinto no quiere decir ser distante.
Se trata: de hacer que alguien se sienta oído, valorado, atendido, querido, persona. Acoger, acompañar, apoyar y cuidar. A veces lo que mejor se puede hacer es estar, escuchar y esto lo podemos hacer todos. En una palabra “ponerse en lugar del otro y respetar su dignidad.
En San Martin de la Vega estamos implicadas en el voluntariado de.
- Los privados de libertad en el Centro Penitenciario de Valdemoro en un taller de mayores y con enfermos mentales que se encuentran en el sector y la verdad es que esto te lleva a vivir en agradecimiento y sentir que somos frágiles, pero que Él nunca nos falla, realizando actividades para poder mantenernos saludables tanto física como psíquicamente, lo importante es estar ahí, escuchar y respetar el resto lo ponemos en sus manos.
- Círculos, acompañamiento de reinserción, con duración de 18 meses para cada persona acompañada.
- En el centro de Ciempozuelos que llevan las Hermanas Hospitalarias de San Juan De Dios, acompañando a enfermos con los que más que dar, nos transmiten su verdad, simplicidad, diciendo lo que sienten o piensan en ese momento, pero que no guardan en su corazón, te esperan cada día, agradecen, te valoran y nada te exigen.
- La Casa de Acogida (en Casarrubuelos) es un lugar al que llegan personas que se encuentran en tercer grado y no tienen dónde ir. También acoge a quienes salen de permiso y no cuentan con familia, ya sea porque han sido ignorados o porque provienen de otros países. En esta casa viven hasta que logran conseguir trabajo y vivienda. Es un paso hacia la libertad: muy duro, muy difícil, pero acompañado, porque no están solos.
Y por parte de los responsables puedo decir que el trato para nosotros los voluntarios es excelente, respetuoso y digno. (nunca me había sentido tan valorada) te ven desde el primer día, se preocupan por todo y disponibles para lo que necesites.
PONERSE EN LUGAR DEL OTRO. Es la clave y la parábola del buen samaritano el modelo.
Quiero decir que vale la pena porque el primer beneficiado de todo esto eres tú. Esto es una decisión personal y como decía Quevedo “Solo el necio confunde valor con precio”
LO QUE SIEMBRAS ES LO QUE RECOGES. Gracias



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