1. EL CORAZÓN.
  2. Algunas referencias bíblicas.

“Nos amó” dice S. Pablo refiriéndose a Cristo (Rom 8, 37) para ayudarnos a descubrir que de ese amor nada “podrá separarnos” (Rom 8, 39). Pablo lo afirmaba con certeza porque Cristo mismo lo había asegurado a sus discípulos: “los he amado” (Jn 15, 15) su corazón abierto nos precede para poder amarnos y proponernos su amistad: “nos amó primero” (1Jn 4, 10) Gracias a Jesús, “nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído” en ese amor (1 Jn 4,16) («Nos amó», la cuarta Encíclica de Papa Francisco – Frati Francescani)

 

  1. El amor divino y humado del Corazón de Jesucristo. Encíclica del Papa Francisco.

En esta encíclica el Papa elabora una profunda reflexión sobre el corazón como centro integrador de la persona humana y lugar de encuentro con el amor divino.

La encíclica nos presenta una rica teología del corazón que integra magistralmente la tradición filosófica griega, la revelación bíblica y la reflexión patrística, particularmente la de Orígenes de Alejandría. A través de este recorrido, el Papa Francisco nos ayuda a redescubrir el corazón como realidad central de la persona humana, lugar donde confluyen nuestra capacidad de pensar y sentir, nuestra verdad más profunda y nuestra apertura al amor divino.

La recuperación de la tradición origeniana sobre el corazón resulta especialmente significativa en nuestro tiempo. En una época marcada por el reduccionismo tecnológico y la fragmentación de la experiencia humana, la comprensión del corazón como espacio de transformación por la gracia y centro de nuestra capacidad de relación con Dios y con los demás ofrece un antídoto contra la deshumanización. El itinerario espiritual que propone Orígenes, desde la vida práctica hasta la contemplación del Padre mediada por el Logos, encuentra eco en la invitación del Papa a redescubrir el corazón como lugar de encuentro con el amor divino.

La encíclica nos recuerda que el corazón humano está llamado a una progresiva transformación hasta participar de la misma relación de amor que existe entre el Padre y el Hijo. Este destino sublime de nuestro corazón no es una mera especulación teológica, sino una realidad que se va realizando ya en nuestra vida cotidiana, cada vez que nos abrimos al amor y nos dejamos transformar por él.

Invito a la lectura directa y meditada de la Encíclica. La profundidad de su reflexión teológica, la belleza de su lenguaje y la actualidad de su mensaje hacen de ella un documento excepcional para comprender mejor el misterio del amor humano y divino que se encuentra en el Corazón de Cristo. En sus páginas encontraremos no solo una doctrina sobre el corazón, sino una invitación a dejarnos transformar por ese amor que “nos amó primero “y que continúa latiendo por nosotros en el Corazón de Cristo. (Del corazón humano al corazón divino. La antropología origeniana en la encíclica Dilexit nos – FOUCAULD DIALOGOS)

  1. Espiritualidad carismática H.C.S.C.J en Madre Asunción, la Sierva de Dios.

De forma superficial, nos puede parecer que adolecemos de escritos, mensaje y experiencias en los que Madre Asunción se refiere de forma explícita al Sagrado Corazón, nada más lejos, en ella es inseparable la persona misma de Jesús de quien está totalmente enamorada y el corazón de Jesús, así nos lo transmite a nosotras, esa necesidad imperiosa de asemejarnos a Jesús, a su corazón. Nos transmite su experiencia con su vida y escritos.

Basta explorar, meditar y experimentar su magisterio para percatarnos de esta gran riqueza carismática.

En dicho magisterio, he elegido algunas pinceladas que ella nos comunica como experiencia personal y comunitaria a cada una de nosotras referente a Jesús, a su corazón.

Palabras claves: Jesús, corazón, amor, abandono, mansedumbre, misericordia.  En este momento, opino que son el puzle de nuestro carisma. Un proceso espiritual carismático.

En sus cartas la palabra Jesús aparece 121 vez, amor 488, corazón 36, humildad 51, misericordia 15, mansedumbre 1 vez uniéndolo a humildad.

He elegido estas palabras, porque creo que son las que nos muestran el rostro del corazón de Jesús, la esencia de su corazón y vivió nuestra Madre Asunción.

Cuando me he puesto a explorar en sus cartas estas palabras, me he quedado sorprendida de la abundancia de mensajes al respecto.

No he podido terminar la primera palabra- JESÚS. Porque sería muy extensa esta exposición. Opino que puede quedar para otro momento de estudio y reflexión, meditación. IMPORTANTISIMO.

  1. Método.
  • Frase de la Madre. Indico fecha de la carta
  • Resumen de la carta
  • Reflexión

“Mis amadísimas hijas en Jesús” “mis amadísimas hijas en el amante Jesús la paz sea con nosotras” “mi amada hija en Jesús”.

Formula con la que encabezará varias de sus cartas. Y que nos indica desde donde amaba y nos ama ella, en la persona de Jesús. Él es el centro de su amor hacia nosotras.

La raíz, el núcleo de nuestro carisma es el AMOR. Teniendo en cuenta el número de veces que repite en sus cartas (488) que supera a todas las demás.

  1. Frase de Madre Asunción.

“Que nuestra Madre santísima las bendiga y conceda esta INTIMIDAD con Jesús y serán felices” (carta- Málaga hacia el año 1940).

 2.1 Resumen de la carta.

Recuerda a las Hermanas el deber que tienen para con Dios: El amor. Les anima a no apartarse jamás de Su presencia, que en todo reflejen el amor de esposa amante del Esposo celestial. Pide que todas sean santas para que así glorifiquen a Jesús, el esposo.

Por el contenido puede ser a la Cdad. de Quart de Poblet

2.2 Reflexión.

Podemos, concluir que nuestro deber para con Dios, según el mensaje que nos ocupa (espiritualidad H.S.C.J.) y la frase elegida al respecto se centra en la palabra INTIMIDAD CON JESÚS.

La palabra intimidad, hace referencia a amistad íntima, confianza, familiaridad, fraternidad.

La confianza nos remite a una esperanza firme que se tiene en algo, seguridad en una misma, ánimo, aliento vigor para obrar. La familiaridad nos indica llaneza, sencillez y confianza en el trato. Conocimiento profundo, discreción, sensatez para formar juicio y para hablar y obrar. Expresarse con agudeza, ingenio, prudencia. La fraternidad la expresamos con amistad, afecto que sentimos las unas por las otras.

La intimidad va mucho más allá de lo exterior, nos conduce a nuestro interior, muy adentro, que solo se siente en el alma, pertenece al espíritu, zona espiritual íntima, nos remite a nuestra Espiritualidad Carmelita, según Santa Teresa (Las Moradas) y San Juan de la Cruz (Cántico Espiritual) y Madre Asunción (sus escritos). A nuestro proceso de restructuración interior tan repetida en los últimos documentos capitulares.

2.4 Algunos Santos del Carmelo.

  • San Juan de la Cruz.

Para San Juan de la Cruz, la intimidad se refiere a una unión profunda y espiritual con Dios, alcanzada a través de la purificación y la contemplación, que lleva a la transformación interior y a la presencia de Dios en el alma.

La intimidad es la culminación del camino espiritual, la unión del alma con Dios, donde se transforma y se llena de la presencia divina.

  • Santa Teresa.

Para Santa Teresa de Jesús, la intimidad con Dios es una relación personal y profunda, un «trato de amistad» con Cristo que se vive en la oración y la contemplación. No se trata solo de una soledad, sino de una vida encarnada en Dios, manifestada en el amor al prójimo.

  • Madre Asunción.
  • Unidad con el Amado, abandono en Él, escondidas en el Corazón de Jesús. Así nos lo expresa.
  • “Sean almas de, mucha intimidad oración, siempre con Jesús unidas a Él en la tempestad como en la calma, siempre sea glorificado en nosotras. Y esta unión nadie puede quitárnosla, ni nada podrá dañarnos si estamos en Él”. (Carta, Málaga entre 1944- 49).
  • pues alégrense y procuren la intimidad de veras con el Esposo. Amor, hijas amor y abandono en Él. (Carta, Málaga, hacia 1952).
  • “Nada hijas, a elevar nuestra mirada, a escondernos dentro del corazón de Jesús. Vivan unidas en Jesús, llenas de santo amor, y en el corazón de este amante Jesús me tienen siempre, allí les invito y espero “. (Carta 70).

Podemos afirmar que, sin conciencia de intimidad no hay integridad personal ni vida verdadera. Es en esa dimensión interior del ser humano –lo que espiritualmente está más adentro que cualquier otra realidad– donde se gestiona el mundo personal y el circundante. En la intimidad se da la esencia de la persona, lo más insobornable, nuestro ‘ser’ de mujeres, razón por la que lo íntimo es sinónimo de humano y entrañable. Allí cada una de nosotras se encuentra a sí misma, experimenta su humanidad individual y el reducto que la une a todos los seres humanos. Allí se produce el encuentro personal con Dios, que otorga al ser humano el cumplimiento último de su dicha. Allí se le muestra que el sentido de la vida es el crecimiento en la intimidad con Dios. Allí decide su propio destino.

  • Diálogo.

Preguntas.

  • ¿Qué textos de la Sagrada Escritura nos hablan del Corazón de Jesús además de los expuestos?
  • ¿Qué iluminación nos trasmite la Encíclica del Papa Francisco referente a nuestro carisma de HCSCJ a la FCMA?
  • ¿Qué mensajes de Madre Asunción nos marcan este proceso carismático?

III. De la intimidad con el corazón de Jesús al amor de unos con otros.

Nuestra Congregación cuenta con una gran riqueza y herencia que nos ha sido legada. Ya sea por nuestra Madre Asunción, o por la misión que la Iglesia nos ha encargado, nuestro carisma nos impulsa a una manera concreta de vivir el seguimiento de Jesús: tratar íntimamente con Jesucristo Siervo con un corazón que se entrega hasta el final, Él nos amó hasta el extremo y nos llama a vivir en intimidad con Él y trato amoroso, entregándonos.

Dicho trato amoroso ¿dónde ocurre? ¿cómo se genera? Un primer acercamiento es en la intimidad; la cual se va sumergiendo en una soledad sonora, en la experiencia Eucarística como lo indica Juan de la Cruz y nuestra Madre Asunción hasta que, enamoradas completamente de ese Dios, salimos al mundo a comunicar su belleza y su presencia Resucitada. Más aun, la oración para nosotras deja de ser simplemente palabras y frases; se convierte en un trato el cual es una acción ¿cómo? Este trato amoroso, se construye en nuestro diario vivir, las palabras, los hechos, los gestos, las acciones, el ejemplo como nos dice nuestra Madre.

“Que las personas con quienes traten, las niñas esas, se formen con el ejemplo vuestro, saturado en el amor a Cristo, que todos vean en Vuestras Caridades acciones, palabras, miradas, etc., como reflejo de Cristo. ¡Cuanto lo ansío”! (Carta, Madrid 1956)

“Por eso al ver llegados estos días la liturgia nos hace vivir más intensamente la grandeza de este misterio, y el amor sin límites de Cristo para con nosotros, que le llevó al extremo de hacerse hombre y bajar del cielo a la tierra a padecer y dar su vida entre tormentos después de dejarnos con los ejemplos de su vida una estela de luz que penetrando nuestros sentidos y llegando más allá de las fronteras de lo terreno, iluminen nuestra alma y nos hagan ver con claridad quién es Cristo y cuánto le debemos, quiénes somos nosotras y cuán mal le correspondemos” ( Carta   hacia el año 1958)

“En fin hijas, que yo sólo pretendía felicitarlas y me he propasado, perdonen y pidan por todas y por mí para que yo viva la vida que predico a las demás y así como el ejemplo es el mejor predicador, podré conseguir lo que tanto deseo, la santidad para todas”. (Carta 172, sin fecha)

 “Que no tienen el don de palabra para predicar? Pero el ejemplo arrastra. Las palabras se van muchas veces por el aire, pero el ejemplo es el predicador más vivo y más fijo que deba haber”.

Ese ejemplo es alimentado por el amor que el corazón de Jesús ha deposita en nuestro corazón.

Por ello, es el fuego del amor que llevamos   dentro, que nos enciende y quema, que nos devora y la lanza a gritarle al mundo un amor tan grande; un misterio que se encuentra en el corazón. Una llamada a la eternidad, la plenitud, la intimidad; intimidad que es alimentada por el fuego y las abrasa, que ardieron hasta fundirse. Presencia viva y eficaz de Dios, antorcha que llamea en medio de la oscuridad del mundo. Mística y profecía, plenitud de amor que hierbe y conduce a una hondura encarnada. Intimidad que no es solo una soledad, sino una realidad existente que permite que caminemos por el mundo. Ese trato intimo es una vida encarnada como nos indica nuestro carisma (Const. 3) entregadas a Dios que se manifiesta amando al prójimo, un amor avivado que nos afirma en la trascendencia, en lo auténtico, que enaltece en todos ese Dios que nos habita. Si vivimos sumergidas en Dios, podemos ver el reflejo de Dios en el otro, desde el más cercano hasta el que vive en la periferia. Por ello, nuestra misión que nace de la intimidad con el corazón de Jesús, en silencio, es vivir de ese amor y morir amando a Jesús en el otro.

Madre Asunción, mujer silenciosa que no pudo contener para sí ese amor que se le dio gratuitamente. Por tanto, el silencio carmelita no es un mero silencio disciplinario, es un trato íntimo con Dios que después de haber estado en lo profundo, se comunica al otro, en amor; amor que hemos aprendido en esa intimidad; es decir, no amamos porque lo sepamos hacer, amamos porque nos amaron primero y eso que hemos vivido lo comunicamos. De manera que la y el C.S.C.J. orante y contemplativo no es aquel que se queda horas en silencio intimista, encontrándose solo a sí misma, más bien, es aquella que, desde ese interior, tras haber tratado amorosamente con su Amante, sale de sí para encontrarse con el otro, con el Dios que le habita, el mismo Dios que contiene dentro. Más aun, es desde aquí que empieza a conformar una vivencia profunda, no solo para ella sino para todo aquel con quien tenga contacto. Por tanto, este es el aporte auténtico de la C.S.C.J, es aquella que es amiga de Jesús, de su corazón, que le trata como amigo, como Dios, como Señor, como amante… y a la vez, comunica ese amor y derrama amor a los demás, construyendo así una mejor realidad, un amor fuerte que rompe todas las fronteras.

3.1 Diálogo.

¿Cómo vives esta experiencia carismática?

  • ¿Devocional?
  • ¿En intimidad con Él?
  • ¿Cómo lo expresas?

3.2. Carta de Madre Asunción.

A mis amadísimas hijas en el amante Jesús.

 Creo que Jesús me pide escribir estas líneas desde esta mansión solitaria, aquí, en esta casa, rodeada de pinos que cada uno me da en rostro lo mal que le correspondo a Dios. ¡Oh, hijas mías!, mi corazón se llena y no puede resistir la voz y la dulzura de mi Jesús. ¡Qué bien nos habla en esta soledad y el silencio, aquí desconocidas para todos, conocidas solo de Dios! Aquí practicando la caridad, solo por amor. ¡O Amor!  Aquí, hijas mías me veo feliz y si Dios lo dispusiera estaría hasta el fin; paro, Señor, hágase tu voluntad ahora y siempre.

No dejes, mi Jesús, de renovar el corazón de todas mis religiosas; haz que te conozcan y amen, háblales como me hablas a mí, y que todas viva para Ti. (Fragmentos del dialogo espiritual de Madre Asunción).

Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús

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