¿Cómo expresar en breves palabras lo que el Señor me ha regalado? Sin duda dándole gracias, porque es Él el creador de todo bien y no se cansa de dar con mano generosa.

En primer lugar, quiero unirme al cantico de María, Engrandece mi alma al Señor porque ha hecho maravillas, todo es don y gracias, así lo he experimentado a lo largo de mi vida; desde el seno materno me amó, se fijó en mí, me llamó para estar con Él.

Pues, es el momento de agradecer a Dios por el don de la vida y de la vocación, Gracias Señor por tus beneficios.

– Gracias a mis queridos Padres, mi papá que está en el cielo y de cada uno de los miembros de mi familia, que me enseñaron desde la niñez el camino de la fe.

– Quiero gradecer a los padres: José María, celebrante y don Guillermo Tejero por aceptar celebrar este día tan significado para mí y toda la Congregación.

– Gracias a las Comunidades del Monte Carmelo, Guadalajara y Limonar, por acogerme con mucho cariño y gesto de amor. Se que todo mi proceso formativo no fue tan fácil, he tenido algunos momentos de dificultades, de tropiezo, angustia, dudas, desanimo, pero todo esto me llevó a un tiempo de discernimiento para tomar una decisión firme.

– Gracias Madre Asunción, por esta gran Obra que ha dejado, de la que hoy ser parte, también de esta familia de HCSCJ.

– Gracias a mis formadoras, hermanas que me han ayudado mucho en este caminar; mi primer contacto en la Congregación y la hermana Encarna Flórez y Hna. Dolores Medina que han abierto la puerta para que yo pueda empezar mi proceso de formación de juniorado en la Congregación.

Gracias a todas las Hermanas de la Congregación que me acompañan hoy en la eucaristía y en la oración.

– Gracias a todos los profesores, padres, los niños y jóvenes que están aquí presente en esta Eucaristía. Gracias.

El pasaje de la palabra dice: los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.

En este caso todos son primeros, pero quiero terminar de expresar este agradecimiento especial que me parece importante y necesario.

– Gracias Hermana María del Rosario nuestra Superiora General y Consejo General por su cariño, acompañamiento, diligencia, por todos los gestos de amor, sus detalles por mi felicidad y lo que has facilitado para que pudiera hacer mi profesión perpetua…pues no encuentro más palabras para decirte gracias…

Dios le pague por todos los detalles que he recibido de ustedes, desde el primer día de la preparación hasta hoy en esta casa.

Yo pensaba que no podría hacer mis votos perpetuos en este año, con todo lo que está pasando con esta enfermedad del COVID. Pero con vuestra ayuda y animación, todo se pudo realizar hoy.

Gracias de todo corazón a todas las hermanas que hoy me acompañan, Dios os siga bendiciendo y acompañando para seguir llevando esta Congregación con estos gestos de cariño y acompañamiento eficaz….

Por último, les pido para que continue rezando por mí, para que sea fíele a mi vocación.

Muchísimas gracias, obrigado, Mercibeacucoup, thank, Asante.

Un abrazo fraterno para todas.

Hna. María Jacinto

HH Carmelitas del Sgdo. Corazón de Jesús

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